Conosco ese suave escalofrío cada que escucho tu voz, la inmensa alegría que siento al verte entrar por esa puerta, el notorio cambio de humor al estar cerca de ti.
Conosco cada parte de tu cara como si la conociera por años, tu nariz, tus ojos, tu garganta, la exacta posición de tus lunares, tu pelo: rizado de color café chocolate, a veces toma un tono rojizo a la luz del sol.
Desconozco tu persona, lo que te gusta, lo que odias, lo que te interesa, y te aburre.
Lo cierto es que no me atrevo a acercarme a ti.
Podría decir que en estos dolorosos y penosos cinco meses de pensar en ti como un loco te he llegado a querer, escucho con atención cada palabra que dices, analizo tu suave manera de mover las manos al hablar, y la gracia tan peculiar que tienes para caminar, no se porque pero parece que me has robado el alma.
Quisiera decirte todo lo que tenemos en común, lo que siento por ti, platicarte miles de cosas, hacerte reír.
Sin embargo este miedo a desconocerte, a decepcionarme de lo que encuentre al abrir esa caja llamada tu, me aterra.
Lo he pensado, me lo he prometido, me he retado. ¿cuántas veces he fallado? ¿cuántas veces me he engañado dando excusas absurdas para no acercarme? No lo se.
Solo espero algún día encontrar en ti lo que siempre he imaginado, espero que esto que siento al verte no desaparezca antes de que el miedo me gane.
Me encanta! si quieres que te ame (más de lo que ya lo hago) publica escritos como este!
ResponderEliminarHAHAHA de amoooor
ResponderEliminar