Quitemos el peso de encima.
Dejemos que fluya el aire, que encuentre los rincones y las grietas entre tu cuerpo y el mio.
Pongamos las huellas de tus yemas junto con las mias y tatuemos las sabanas blancas que le dan a nuestra sensibilidad la posibilidad de sonreir, y erizar nuestras espinillas, dejando ver a los escalofríos que han salido a buscar las puntas de tu pelo, en esta luna de azucar y mermelada.
Pintemos con acuarelas los raspones de tu lengua de cuchillo va dejando sobre cada superficie de mi estómago, puliendo y quitándo las marcas de verquenza sobre ella, dejándola en total vulnerabilidad.
Y por último, encontremos las pistas que el gato que sale de tus uñas dejó debajo de tus ojos, enfriando la noche y cubriendo con amaneceres de terciopelo nuestras manos, poniendo seda en tus labios, dándome el sabor de miel y rompope, con más ganas de devorarte a ti.
martes, 18 de enero de 2011
Confesor.
Mantenerte en el anonimato.
No decirle a nadie quien eres, con ese saludo me quitaste la posibilidad de ver, sentir, tocar ó escuchar cualquier cosa que no fueses tú. Con el miedo a perder la sensibilidad por completo, camine sobre el delgado pasillo entre la dependencia y el desamparo con la esperanza de encontrar a quienes jugaran con el humo encontrando caras en la obscuridad, asi como yo.
Puse mis manos sobre mis muslos esperando a ser sorprendida por quienes supieran figir los ecentos adecuados para despistar a los demonios internos, a quienes llenaran de aire sus estomagos, y calmaran con letras el hambre de su fantasma externo. Esperé a ver como las sombras se adueñaban de mi cuerpo entrando por los poros de mi piel, y sin encontrar la salida, iban muriendo poco a poco creando dentro de mi pequeñas cuevas que cobijaran las dudas del mundo en donde ni mi cuerpo ni yo encajamos y nos convertimos en simple movimiento. Asi que esperando se me va el tiempo, en donde secando mis manos de tinta negra que sale de mis ojos, me vuelvo una extencion tuya, escribiendo sobre las plantas de tus pies mis más intimos secretos, dándote a ti el lugar de confesor y a mi, de niña necesitada.
Así que hunde mis penas, devulvelas al buzón del horror y planta las mil rosas que nunca quise, justo en el lugar en donde opaquen todo lo demas. No olvides nunca lo que te dije, simplemente deshaste de la idea de que me involucre a mi, haste cargo de mi peso, de mi cuerpo entero que ahora solo se conforma de mil millones de sonrisas falsas y arrepentimientos estupidos.
No decirle a nadie quien eres, con ese saludo me quitaste la posibilidad de ver, sentir, tocar ó escuchar cualquier cosa que no fueses tú. Con el miedo a perder la sensibilidad por completo, camine sobre el delgado pasillo entre la dependencia y el desamparo con la esperanza de encontrar a quienes jugaran con el humo encontrando caras en la obscuridad, asi como yo.
Puse mis manos sobre mis muslos esperando a ser sorprendida por quienes supieran figir los ecentos adecuados para despistar a los demonios internos, a quienes llenaran de aire sus estomagos, y calmaran con letras el hambre de su fantasma externo. Esperé a ver como las sombras se adueñaban de mi cuerpo entrando por los poros de mi piel, y sin encontrar la salida, iban muriendo poco a poco creando dentro de mi pequeñas cuevas que cobijaran las dudas del mundo en donde ni mi cuerpo ni yo encajamos y nos convertimos en simple movimiento. Asi que esperando se me va el tiempo, en donde secando mis manos de tinta negra que sale de mis ojos, me vuelvo una extencion tuya, escribiendo sobre las plantas de tus pies mis más intimos secretos, dándote a ti el lugar de confesor y a mi, de niña necesitada.
Así que hunde mis penas, devulvelas al buzón del horror y planta las mil rosas que nunca quise, justo en el lugar en donde opaquen todo lo demas. No olvides nunca lo que te dije, simplemente deshaste de la idea de que me involucre a mi, haste cargo de mi peso, de mi cuerpo entero que ahora solo se conforma de mil millones de sonrisas falsas y arrepentimientos estupidos.
domingo, 2 de enero de 2011
Yo no les creo.
Me han dado la difícil tarea de extrañarte.
Dicen que llenar espacios vacíos cuesta, pero tu espacio vacío nunca está, estas en todas partes, siempre. Nunca cabe la palabra ausente, sigues aquí, sin embargo cuando te peino ya no está tu reflejo. Me han dicho que no vas a volver, pero es imposible, si mi pelo se ha ido a buscarte, mis manos ya no están, se han ido contigo. Contigo por que saben que ahí esta todo, que ahí esta la calma que ellas buscan, ahí está lo que me gusta ser, porque soy distinto.
Soy distinto porque me absorbo en ti, porque calmas lo que en minutos arde, porque se quema mi piel, porque sonrío por ti. Yo no les creo cuando dicen que te has ido, el que se ha ido soy yo, meses atrás hice maletas y siguiendo la linea de tu clavícula me perdí.
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