viernes, 31 de diciembre de 2010

2010

Se acaba el año en donde nos sentimos como P.Diddy y cantamos las canciones de un Ken de trece años, año en donde vimos a Regina Spektor en la ciudad de México por primera vez y cantamos como unas "California girls" consagradas, año en donde la más famosa saga de magos casi llega a su final y festejamos el trastorno mental de Shakira con "waka waka" seguido de "loca loca loca"
Año donde hubo más muertos en México que en la guerra E.U.A vs Iraq (30,000) Año donde lamentamos la muerte de miles y festejamos nuestro Bicentenario ¿que mejor? Gastando 3 mil millones de pesos, pero no todo es malo 2010 también fue año de eclipses, lluvia de estrellas y es escándalo de la niñita Paulette, y la desaparición del "Jefe Diego". Año de destrucción total. Año en donde se desata el fenómeno "Hipster" ese ente que camina con lentes de pasta y pantalones de colores y se elimina por completo el concepto "emo" año donde nos volvemos adictos a Facebook y jugamos a cosechar granjas y a alimentar peces virtuales. Año donde "pasame tu pin" se volvió la frase regular, el smartphone nos come y llega el Ipad a nuestras vidas.
Normalmente no me gustan los fines de año, eso de cerrar círculos me es bastante difícil. Pero este año ansío que se acabe, y sueno irónico al decir que fue el mejor año y mi preferido en los escasos 16 años que he vivido, sin embargo el concepto de crecer y madurar me acompañan junto con los dígitos 2010.
Comenzando con una retrospección impresionante, llena de gente nueva que me dejó más de lo esperado, viajes en donde recolectas algo más que fotos y recuerdos constituyen a un año en donde encontré la razón verdadera y el por que de mi sed.
El dos mil diez fue pisar París, conocer lugares que ansiaba conocer desde niña, fue dejar a un lado la necesidad y comenzar a hacer las cosas por gusto. Y conocer a quienes serían ejemplos para mi.
Al igual fue un año lleno de mucha miseria, bipolaridad y nauseas. Sin embargo espero, y deseo venga un año que me marque aún más y me enseñe mucho más.
Gracias a quienes en un mes me dejaron su vida, a quienes pasaron doce meses conmigo y a quienes pareció ya habían estado aquí desde antes. En fin, un año lleno de maravillas y gente aún más padre, lleno de fiestas, bailes y demás. Feliz año 2011 a todo aquél que lea esto, sonría mucho y baile mucho mucho más.
Loa quiero muchisisisisimo.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Amo


Amo que llores de todo, que juegues con todo, que pises chueco, que truenes tus huesos.
Amo que cantes, que calles, amo que sonrías y que te quejes, que cambies, que regreses que modeles y te despeines.
Amo que necesites, que quieras y te arrepientas, amo que bailes y que no te mantengas.
Amo que seas línea recta, que tengas esquinas, que me jales y arrastres.
Amo que te conviertas en marea, que te detengas y me subas, amo tus cosquillas, amo tu risa, amo tu manera de fingir que nada pasa.
Amo que te creo, amo tu formalidad, tus gestos, tu niñez, tus asaltos, tu sarcasmo, tu frialdad y tus manos rasguñadas.
Amo que me hagas preocupar, amo la sed que me causas.
Amo tu sensatez, tu piel.
Amo que me leas, que me enredes, que te desaparezcas, que te reflejes, que me absorbas.
Amo que estés presente, que te procuro, que estás en todo.
Que seas todo. 

Me reuso.


Me reuso, no quiero pensar en que se va a ir, y que esta ves de verdad no lo veré.
Se que meses negué el estar con él, pero si te dijera que siempre quise ¿qué me dices tú? No me digas que lo sabías, mejor hazme pensar que nunca pasó y que en mi lista de deseos él no llega ni al último lugar.

Oblígame a pensar en algo más, que así como olvido todo, lo olvide a él también.
En una secuencia, corta el recuadro donde dice que me enamoré, ponle un nombre diferente o envíame por correo, pero no lo borres a él, mejor ponle pausa a mi memoria y elimina eso que tanto me hace daño.

¿Ha encontrado él otro lugar? Mejor no me digas, envíame a otra dirección, piérdete conmigo, no me dejes sola. Cúrame de esta enfermedad, que esto se ha convertido en obsesión.
Creo que esto es lo que pasa cuando dependes de alguien, ¿Haz visto tú, los zapatos colgando de los cables? Así mismo, estoy colgando yo de él. 

Promete no decirle nada, ni decirme nada a mi. Júrame no soltarme, y no encontrar remedios, ya estoy harta de medicinas. No me hagas salir del escondite, esta vez, escóndete conmigo.