Vamos a ponerle un personaje a esta triste historia, vamos a fingir que ni tu ni yo nos conocemos, vamos a escuchar como es que pasó. Como fue que me enamoré de ti.
Estas en el colegio, son las 12:34 estas sentada en la banca a mi diagonal derecha, tu aburrida atiendes clase, yo fascinado te atiendo a ti. Desesperada dibujas en tus manos, mueves tus piernas, peinas tu pelo, y de nuevo vuelves a dibujar. Te veo escribiendo tu nombre en todas las maneras posibles, se ve en tu cara una tristeza inmensa, se ve como la cubres son sonrisas bobas, se ve como es que mis manos como imanes quisieran consolarte.
Era clase de trigonometría, ninguno de los dos sabe nada, a ninguno de los dos nos interesa nada.
Traías tu falda aguamarina, el sweater de florecitas rojas y las medias negras acompañadas de unas medias botas del mismo color. Recuerdo como intentaste mil veces hacerte tu trenza francesa que de costumbre enmarca tu cara, recuerdo como las voces se convirtieron en la música ambiental al espectáculo tan entretenido que cautivaba a mi ojos, y es que tu delicadeza, tu gracia nunca en la vida me habían llamado así de fuerte, tu piel gritaba tu olor en vez de desprenderlo, tu pelo jalaba mis ansias, tu falda invocaba mis ganas, tanto que no voltearte a ver hubiera sido un insulto.
Tocó el timbre, solo supe que la clase había terminado cuando cerraste el cuaderno y saliste del salón, de inmediato salí con tu sombra, sueño iluso el mío de poder salir contigo. Bajaste las escaleras dando saltitos, como se nota que eres una bailarina, seguiste tu camino hasta donde estaban tus amigas y con tanta naturalidad en tus movimientos parecía que fueras de papel. De verdad que tus ojos son pecado, tu sonrisa es una trampa, sin embargo nunca en mi vida querido algo como desde ese día te quiero a ti. Así que así fue, como me convertí en tu fan número uno, como es que robaste o más bien dicho te dejé mi corazón.