domingo, 19 de septiembre de 2010

¿Que pasa por tu cabeza? ¿Será que pasa por la mía también?

 Estamos juntos de nuevo, sin embargo nunca se había sentido tanto vacío alrededor de ti. Mirabas mis ojos sin mirarme a mi. Recuerdo el mes de junio, vísperas de verano y la vida más ligera. ¿Qué nos hace diferentes?
Tiempo atrás estuvimos alejados, la distancia no es nuestro mal.
¿Qué pasa por tú cabeza?
¿Será que pasa por la mía también?
No quiero pensar en lo que mi conciencia grita, tal ves es verdad.
No quiero ni siquiera considerarlo, no quise más bien.
Así que toco tu mano, la alejas, me miras y te volteas con pena. Yo atrapada en angustia, me volteo también. Es como si una tela me sofocara, caí de golpe dándome cuenta que los gritos desesperados que creí serían de mi conciencia eran las proyecciones de tus actos sobre mi piel, pronunciando palabras de dolor, clavándose en mi memoria, consumiéndome como el fuego al papel.
Nuestros ojos se encuentran nuevamente y como flechas, van pasando una a una las memorias del ayer, cada vez más rápido, cada vez más lejanas. Repito.
¿Qué pasa por tu cabeza?
¿Será que pasa por la mía también?
De inmediato respondes, y en el preciso momento en que decido no escuchar sale de tu boca las palabras que rompen mi barrera convirtiéndome en ceniza: ya no te amo. 

2 comentarios: