Es todo lo que pedí, té y panqué son todo lo que necesito.
Sentado, ya en casa, observo en al balcón como las ramas de un árbol grande cubren a dos niñas pequeñas mientras juegan.
Es momento de reflexionar me digo a mi mismo, y de nuevo me pongo a navegar.
Soy un barco, un tren, un coche, un avión, paso por tus ojos, tu boca, y tus manos.
Soy una linea de luz, un rayo, una chispa, salgo de tus ojos y me proyecto en tu sonrisa.
Soy un cascabel, un taconear, un ronroneo, despisto en tu risa, y bailo en tu caminar.
¿Cuando será Lucía? ¿Cuando será?
Es como si escuchara tu nombre en todos lados, ó ¿será que estás en todos lados?
No quiero despertar, sin embargo no me quiero quedar atrapado en cinco letras con esperanza en mano y maletas llenas de dolor esperando impacientes por un sí. Confieso, que es difícil mantener este silencio y que cuando te veo parte de mi se va con el viento, porque contigo mi alma siempre está. Te digo, que cuando menos me lo espero consigo olvidar, por tan solo un momento, que a mi lado tu no estás, que no vas a estar, que no quieres estar. Y es que es tanta mi impaciencia, mi hambre, mi duda, mi sed que ni con ver tus ojos negros se me calma esta ansiedad. ¿Porque será que a los viajeros, nos falta sensatez?
Yo busco conseguir de tu parte al menos un tal vez, lo único que obtengo es tu incondicional amistad, pero con ella ya no me basta, esperaré ansioso como un niño esperanzado, se que no serás un premio pero eres algo digno de ganar. Lamento no tener palabras para decirte que es lo que pienso con claridad, me has dejado sin habla, sin respiración, sin corazón.
Así que dime Lucía, ¿Cuando será?
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