martes, 18 de enero de 2011

Quitemos el peso de encima.
Dejemos que fluya el aire, que encuentre los rincones y las grietas entre tu cuerpo y el mio.
Pongamos las huellas de tus yemas junto con las mias y tatuemos las sabanas blancas que le dan a nuestra sensibilidad la posibilidad de sonreir, y erizar nuestras espinillas, dejando ver a los escalofríos que han salido a buscar las puntas de tu pelo, en esta luna de azucar y mermelada.
Pintemos con acuarelas los raspones de tu lengua de cuchillo va dejando sobre cada superficie de mi estómago, puliendo y quitándo las marcas de verquenza sobre ella, dejándola en total vulnerabilidad.
Y por último, encontremos las pistas que el gato que sale de tus uñas dejó debajo de tus ojos, enfriando la noche y cubriendo con amaneceres de terciopelo nuestras manos, poniendo seda en tus labios, dándome el sabor de miel y rompope, con más ganas de devorarte a ti.

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