Mantenerte en el anonimato.
No decirle a nadie quien eres, con ese saludo me quitaste la posibilidad de ver, sentir, tocar ó escuchar cualquier cosa que no fueses tú. Con el miedo a perder la sensibilidad por completo, camine sobre el delgado pasillo entre la dependencia y el desamparo con la esperanza de encontrar a quienes jugaran con el humo encontrando caras en la obscuridad, asi como yo.
Puse mis manos sobre mis muslos esperando a ser sorprendida por quienes supieran figir los ecentos adecuados para despistar a los demonios internos, a quienes llenaran de aire sus estomagos, y calmaran con letras el hambre de su fantasma externo. Esperé a ver como las sombras se adueñaban de mi cuerpo entrando por los poros de mi piel, y sin encontrar la salida, iban muriendo poco a poco creando dentro de mi pequeñas cuevas que cobijaran las dudas del mundo en donde ni mi cuerpo ni yo encajamos y nos convertimos en simple movimiento. Asi que esperando se me va el tiempo, en donde secando mis manos de tinta negra que sale de mis ojos, me vuelvo una extencion tuya, escribiendo sobre las plantas de tus pies mis más intimos secretos, dándote a ti el lugar de confesor y a mi, de niña necesitada.
Así que hunde mis penas, devulvelas al buzón del horror y planta las mil rosas que nunca quise, justo en el lugar en donde opaquen todo lo demas. No olvides nunca lo que te dije, simplemente deshaste de la idea de que me involucre a mi, haste cargo de mi peso, de mi cuerpo entero que ahora solo se conforma de mil millones de sonrisas falsas y arrepentimientos estupidos.
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