sábado, 9 de octubre de 2010

Sonia.

Pensaba en hacer un instructivo, los pasos para de una ves por todas olvidarte a ti.
Fue inútil su intento para redactar tal texto, tales instrucciones serían pura banalidad. Tal era su angustia, que no comió por días ¿No haz visto los daños? 
Me contaba todo, y hasta su silencio hablaba, no importa si fue un minuto ó una hora, ella siempre te amó. Ahora es tarde para reclamarte, pero prometiste no dejarla caer, ¿no ves que es de cristal? La puse en tus manos, me diste tu palabra, dijiste que la amabas. Sonia, esta ausente si respira, ya no es por ti, si no por tu estúpido recuerdo. Siete son los meses, doce tus llamadas, 265 sus lágrimas derramadas. No te pido que le pidas el perdón, ella no merece a un patán como tú, no te pido que le hables, que la ames, ella te ama tanto que su amor abarca el que tú nunca nunca pudiste darle. ¿No te das cuenta? Ella es un edificio ya hace tiempo demolido, no se va a volver a levantar, tu poco a poco le fuiste quitando los cimientos llenando con ellos los espacios vacíos en tu interior, alimentando tu ego, siempre con la escopeta cargada con el fin de cazar un poquito más de mi Sonia. 
¿A que hora sales de cacería? Tendrás que buscar nueva víctima que la tuya, hace bastante que es tan solo polvo. Hace tiempo que los pedazos de cristal que dejaste en el piso, fueron convirtiéndose en cenizas, devorando el aire, buscando siempre ir a otra parte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario